Entorno natural diverso aunado a cúmulo de atracciones La magia de vivir la experiencia de visitar y explorar Panamá, no sólo reside en su moderna urbe capitalina con enormes rascacielos, plazas comerciales, centros financieros, el famoso Canal y un bullicioso ambiente nocturno entre restaurantes de corte internacional, bares, clubes y fascinantes casinos. La nación panameña ofrece mucho más que eso: atractivas y tupidas selvas tropicales que conforman un rainforest único, así como ríos, montañas, valles y desde luego sus costas, que tanto en el lado del Caribe como del Pacífico cuentan con playas de una belleza excepcional y sistemas de islas que se antojan paradisíacas, ciertamente. Delirio insular Empezando por la costa Pacífica, propiamente frente a la Bahía de Panamá, Taboga es la isla más famosa del área y su encanto ha sido guardado desde los tiempos de Francisco Pizarro, su descubridor, con callejuelas bordeadas por trazos florales y una paz envidiable, aunque el auge residencial empieza a cobrar vida. Lo mismo sucede con la Isla Contadora, la principal de la cadena de las Islas de las Perlas y con la mayor infraestructura hotelera que proliferó desde la década de los setenta tanto en hoteles como en residencias privadas, debido a su cercanía con la Ciudad de Panamá, a tan sólo 15 minutos de vuelo. Este auge de desarrollo habitacional y de alojamiento se ha contagiado a otras islas de la cadena, como la de San José con su incomparable hotel boutique Hacienda del Mar, o a la mayor del archipiélago El Rey y la de Viveros, con soberbias casas frente al mar. Con un acento muy privado y selecto la Isla John Wayne, otrora propiedad del célebre actor cuyo nombre ostenta, posee un hotel tema en su honor. El resto del territorio de la costa del Pacífico destaca en la zona del Golfo de Azuero no por sus islas sino por sus envidiables playas. La isla de Coíba, la más grande de toda Centroamérica, es también una de las reservas naturales que más virgen se mantiene en el mundo. Los días que fuera ocupada por el penal mejor conocido como La isla del Diablo se han ido ya, y hoy por hoy es un paraíso donde se puede practicar el buceo, el snorkel, la pesca deportiva y la observación de aves. g&s_13 |
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