Cualquier camino es posible utilizando el crossover FreeTrack de SEAT, un automóvil con características únicas que hacen favorable el manejo aun en terrenos de condición extrema. A bordo del FreeTrack y después de recorrer 20 kilómetros de agreste vereda, llegamos a la cima del volcán Sierra Negra o Tliltépetl, en el estado de Puebla, para acceder al imponente Gran Telescopio Microscópico (GTM), una obra maestra tecnológica que es única en el mundo y orgullosamente mexicana. Con su cuerpo directivo, Carlos Cancela, director general de SEAT México, es el guía de una prueba de manejo que constató lo que previamente nos dijo: "Para el FreeTrack no hay imposibles: cualquier camino es una aventura por recorrer". A un costado del volcán Citlaltépetl, mejor conocido como Pico de Orizaba, se yergue imponente el GTM, cuya odiseica construcción arrancó en 1997 con la selección del sitio apropiado para realizar el magno proyecto. Mismo que ahora, hecho realidad, concita la admiración de la comunidad astronómica mundial. Y es que la altitud sobre el nivel del mar se acerca a los 4,600 metros, lo que es fundamental para que el telescopio cuente con una atmósfera que favorezca la transmisión de ondas milimétricas durante todo el año. Gracias al FreeTrack de SEAT somos testigos de un desarrollo tecnológico que muy pronto, como dicen los astrónomos, "verá su primera luz": es decir, captará imágenes provenientes de los confines del Universo. Y quién sabe, tal vez contribuya a determinar el verdadero origen de la Creación.
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