La tradicional Casa Minerva celebra 150 años de existencia con la edición de esta pieza sin precedentes en la alta relojería. Minerva es el nombre que representa la tradición relojera suiza por ser, desde 1858, la firma que ha destacado en el desarrollo y ensamble de sus propios movimientos, así como por involucrar un característico grado de artesanía detallada, inusual en el mundo de la alta relojería. Fue en 2006, cuando Montblanc se une a Minerva y a partir de entonces surge el Institut Minerva de Recherche en Haute Horlogerie, dedicado a la fina relojería clásica y a la conservación de tradicionales habilidades manuales y complicaciones especiales, rasgos de la auténtica tradición suiza con un extremo nivel de integración vertical. Obviamente, cuando se utilizan métodos como éstos la producción es pequeña, y para muestra, hace varias semanas, en ocasión de los 150 años de Minerva, se presentó el Grand Tourbillon Heures Mystérieuses de la Colección Montblanc Villeret 1858... Una pieza sin precedentes en la historia de la alta relojería. Perfección a toda prueba Este ingenioso mecanismo es una de las complicaciones más demandadas de la relojería y requiere de toda la habilidad y técnica que puedan reunir los mejores relojeros de nuestra era, ya que está posicionado prominentemente a las 12 en punto, aislado del movimiento. Su importancia resalta por el hecho de que la sección de la carátula donde se halla el tourbillon es del mismo tamaño que el exhibidor de las horas. Dicho mecanismo gira en su eje una vez por minuto, incluyendo el balance que comprende 95 partes individuales y cuyo peso es de 0.69 gramos. La caja del tourbillon mide 18.4 mm de diámetro, contiene un volante de14.6 mm de diámetro, inercia de 59 mg/cm2 y una frecuencia clásica de 2.5 Hertz (18,000 bph). Heures Mystérieuses El mecanismo que los gobierna puede estar posicionado arriba en la caja, abajo o adyacente a la apertura de los discos, transmitiendo poder al tren de rodaje de los discos de cristal, atrás de la carátula y fuera de la vista. Este mismo principio es usado en el exhibidor de las horas del Grand Tourbillon Heures Mystérieuses, a excepción de que el fondo de la carátula no es transparente sino que tiene un terminado de espejo. Al frente de estos dos discos de fino vidrio traslúcido se encuentran grabadas la manecilla de las horas en uno, y en el otro la de los minutos. El resultado es que cuando se ven paralelamente, el efecto visual da la apariencia de estar suspendidos en el aire por sobre sus reflejos. El tourbillon con calibre Minerva 65.60 es uno de los nuevos productos fascinantes que se presentó durante el 2008, en vísperas de lo que veremos en el Salón Basel 2009. Es de cuerda manual, tiene una reserva de marcha de 45 horas y 292 partes individuales, muchas de las cuales están artesanalmente trabajadas a mano. Dado el detalle con que se manufactura, la capacidad de producción del Grand Tourbillon Heures Mystérieuses es, naturalmente, escasa. Y como tributo a Minerva, el año de su fundación (1858) dicta el número de varios modelos manufacturados en cada edición limitada. Tomando la fórmula 1/8/58 como base, la producción comprenderá una sola pieza en platino, ocho más en oro blanco y 58 en oro rosa. Ediciones aún más limitadas que los modelos anteriores de la Colección Villeret 1858. Guilloché Main Suisse Las otras palabras sobre la carátula refieren a las complicaciones técnicas del reloj (su nombre mismo) y su procedencia garantizada (Villeret 1858). El exhibidor de las horas está presente a las 6 en punto y contiene números romanos, así como el nombre Montblanc. Las piezas de la Colección Villeret 1858 de Montblanc son artículos con alto valor cultural, merecidamente considerados como arte auténtico. Así, cada pieza de la colección está acompañada de un conjunto de litografías: retratos históricos de los talleres de Minerva, impresiones de las montañas Jura, ilustraciones del movimiento de reloj, y una litografía del reloj en cuestión. Este último es el corazón de cada portafolio debido a que -como el reloj en sí- es único. Lleva el número de serie, su número de limitación y la firma hecha a mano del maestro relojero Demetrio Cabiddu. Cada set de litografías es ensamblado de forma individual: un elemento en la filosofía que hace de cada reloj de la Colección Villeret 1858 de Montblanc, una pieza única.
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